Zabala vivió su mala hora en Bolivia y se fue del fútbol

Aquella tarde de marzo de 1994, antes del partido entre The Strongest e Independiente Petrolero en el estadio “Hernando Siles” de La Paz, el delantero paraguayo Osvado Zabala, quien vestía la camiseta roja de los visitantes, nunca imaginó que su carrera deportiva estaba al alcance de la mano. punto de culminación.
Registros de televisión guardan el momento de aquel ataque por la izquierda que enfrentó a dos paraguayos, Miguel Gariazu, portero local y Osvaldo Zabala, atacante visitante. Un choque fortuito entre ambos hirió gravemente al meta; mientras que el otro, tras el impacto, se puso de pie y comenzó a pedir ayuda para que los médicos atendieran a su compatriota.
Mientras tanto, el arquero “taby” fue llevado de emergencia a la clínica más cercana, el vestuario de Independiente estaba siendo invadido por policías que llevaban al joven Osvaldo Zabala a los calabozos de la Fuerza Especial Contra el Crimen. Era la primera vez en la historia de nuestro fútbol que por una jugada fortuita un atleta es puesto tras las rejas.
Luego, como flashes de una película de terror, Zabala estaba sentado en un rincón del camerino, luego lo ingresaron a una patrulla aún con su uniforme, de inmediato, en la comisaría en medio de la multitud de hinchas, sus acompañantes y su entrenador, Ovidio Messa; quien gritó para reunirse con el Fiscal de turno, para explicarle que el jugador no tenía malas intenciones, que solo quería marcar un gol y le pidió que lo dejara en libertad.
Casi suplicando, el DT, en esa delegación africana de la calle Sucre del casco histórico paceño, pidió que el periodismo entrara a su reunión con la autoridad competente para que se patentizara ese desagradable momento. Mientras tanto, Osvaldo, en guardia, apenas hablaba. Tenía la cabeza gacha y lloraba.
Esa noche y siete más durmió en las celdas de forma preventiva. Afortunadamente, su compatriota Gariazu se recuperó tras una intensa y peligrosa intervención quirúrgica en la cabeza. Posteriormente, el mismo afectado relató lo ocurrido y afirmó que “fue un lamentable accidente en el que su oponente no tuvo malas intenciones”. Esta acción caballerosa, noble y solidaria del arquero de The Strongest fue reconocida incluso por el propio Secretario General de Deportes -en ese entonces- don Rolando Aguilera.
Luego de que la Policía boliviana dejara en libertad al futbolista y este fuera a visitar a Gariazu, quien estaba hospitalizado, nadie más en Bolivia supo qué pasó con la vida de Osvaldo Zabala.
Veintiocho años después, desde Luque (Paraguay) accedió a hablar sobre este tema, en exclusiva para Retro Fútbol de Deportes EL DIARIO.
“Ese incidente me impactó mucho, entonces la directiva de Independiente Petrolero me habló de quedarme en el equipo, pero decidí regresar a Paraguay antes de que terminara el campeonato porque ya no me sentía cómodo, no solo en Bolivia, eso sí. no conmigo mismo. Ese accidente marcó mi vida, me sentí mal. Yo estaba recién casado, mi esposa ya no se sentía bien en Sucre, nos dimos cuenta que ya habíamos perdido la seguridad que teníamos al principio -al llegar a Bolivia- y luego me fui, no solo que regresé a mi país, si no que me alejé del fútbol también. Aunque un año más jugué como aficionado, desde entonces me he dedicado por completo al comercio, área en la que, gracias a Dios, me va muy bien. Ahora pienso que son circunstancias de la vida que el destino grabó en mí y aprendí que lamentablemente son situaciones futbolísticas que le pueden pasar a cualquiera”, comenzó a recordar.
Según publicaciones de prensa en Paraguay, Zabala actualmente es dueño de un negocio de flores, pero siempre está pendiente del fútbol y con casi 56 años es un residente muy respetado de Luque, ciudad ubicada en el departamento Central de ese hermoso país.
“Como todos saben, ahora Miguel Gariazu vive en La Paz, después del desagradable incidente, hemos hablado muchas veces y tenemos una relación amistosa, a pesar de que nunca regresé a Bolivia. Lo que pasó no significa que seamos enemigos, al contrario. Miguel jugaba con mi hermano (César Zabala, ex figura desaparecida de la selección de fútbol de Paraguay que participó en el Mundial de México ’86), por lo tanto, es un amigo, será mi amigo para siempre”, dice Osvaldo, quien tiene una relación muy amable, inspira confianza y es considerado con los demás, lleva el fútbol en las venas, lo que le hace tener muchos amigos, pues este deporte es uno de sus principales temas de conversación y forma parte de su vida.
“Los fines de semana seguimos los partidos de fútbol paraguayo e internacional con mi familia, es parte de nuestra vida”, dice.
“Cada Miguel (Gariazu) llega a Luque y nos encontramos, nos saludamos con cariño. Recuerdo que su padre era mi maestro de escuela al que respeto mucho por eso y puedo decir que actualmente tenemos una relación espectacular”, remarca.
Asegura que desde que pisó suelo boliviano allá por 1993 siempre ha sido feliz, agradece a Sucre donde tuvo lindas experiencias, “teníamos una cancha linda, con grandes compañeros. Clasificamos a la Conmebol, me sentí cómoda, muy feliz y la pasé muy bien”, destaca.
“Pero el momento que me recuerdan no fue tan feliz, de verdad y lamentablemente fue una de las cosas que trae el fútbol. No estaba en mi mente que esto sucediera. Sucedió una desgracia. Todos se dieron cuenta que fue un accidente, fueron muchos días y hasta años que me han marcado porque después me fui de Bolivia. Lamentablemente Miguel se llevó la peor parte. Pude haber sido yo, gracias a Dios estoy bien y mi amigo le salvó la vida”, agrega.
Zabala, quien dejó prematuramente el fútbol profesional, a los 27 años, recuerda que comenzó su carrera en el Deportivo Luqueño a los 13 años, en las divisiones inferiores (dos categorías), luego pasó a la División Juvenil. Jugó en el Olimpia y Río de la Plata (Paraguay), FC Clur (División B de Suiza) durante un año. Posteriormente vino a nuestro país, donde jugó en el club de Bolívar cuando era entrenador Carlos Sanabria, “Jugué con grandes futbolistas que fueron la base de la selección mundialista de 1994, ese fue uno de los honores que me dio mi paso por Bolívar. ,” él dice. .
Luego se incorporó al Independiente Petrolero de Sucre, entonces dirigido por Ovidio Messa, “(…) ahí estaba feliz porque salimos campeones. Siempre jugué como delantero zurdo, antes se jugaba con uno o dos delanteros, gracias a eso le hice muchos goles al representante de Sucre”, recuerda.
El entrevistado piensa que el fútbol le dio muchas cosas, aunque fue una carrera muy corta, asegura que supo aprovechar ese tiempo. “Para llegar al estrellato se necesita mucho sacrificio. Jugar y divertirse es lo mejor para el ser humano”, reflexiona.
“Creo que tuve éxito como futbolista, a pesar de ese desagradable incidente y estoy convencido que fue porque me propuse metas, empecé con grandes jugadores como José Luis Chilavert, también en mi carrera llegué a jugar con Saturnino Cardozo y fue un honor compartir equipo con los grandes futbolistas bolivianos que fueron al mundial de Estados Unidos ’94 y en Suiza lo mismo, hice ‘buenas letras’, he jugado buenos partidos, pero lamentablemente tuve salir muy joven del fútbol (…), son cosas que uno debe saber sobrellevarlas. Así es la vida”, lamenta.
Finalmente, expresa que quiere volver a Bolivia a visitar a sus amigos, afirmando que “ese pasado nunca se puede olvidar”.
“Pese a las adversidades, el ser humano tiene que salir adelante”, concluye.

EXPEDIENTE

Nombre: Osvaldo Zabala Fernández
Lugar de nacimiento: Luque (Paraguay)
Fecha de nacimiento: 16 de noviembre de 1966
Actividad actual: Comerciante
Familia: Mary Gonzales (esposa) Alma Jazmín, Fiorella Ayelen, Dulce Sofía (hijas)

GHILKA SANABRIA PRADEL

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